Arcilla, piedra y sonrisas en Aït Ben Haddou

La ciudad fortificada o ksar de Aít Ben Haddou (en tamazight Ath Benhadu), está ubicada en la Provincia de Oarzazate, en la región de Souss-Massa-Draa, Marruecos, a ciento noventa kilómetros de Marrakech. Está ubicada junto al río Ounila y actualmente la ciudad se divide en dos: el pueblo nuevo, en donde viven la mayoría de habitantes ya que allí cuentan con luz eléctrica y el pueblo viejo, en donde viven pocos pero está toda la historia del lugar. La UNESCO la declaró como Patrimonio de la humanidad y es famosa porque allí se han grabado varias películas de Hollywood como Jesús de Nazareth (1977), La última tentación de Cristo (1988), La momia (1999), Gladiador (2000), Alejandro Magno (2004), Sahara (2005), El médico (2012) y Babel (2006), entre otras, además de series como Juego de Tronos.

Camino | María Antonieta García R.
Camino | María Antonieta García R.

6 Veletas llegó a Oarzazate el nueve de julio tras un recorrido de siete horas desde la playa de Tanghzout. La primera impresión fue adentrarnos en el calor del sur e interior del país, pues nos recibieron cuarenta y tres grados en la tarde, cuando ya caía el sol. En el hotel lavamos alguna ropa y en media hora estaba seca, como nosotros, que bebíamos agua como desesperados. Esa noche descansamos y nos preparamos para la visita obligada del día siguiente, obligada por su fama. Aït Ben Haddou prometía ser espectacular y lo fue. Tomamos un taxi desde Oarzazate, queda a media hora de camino y por una módica suma, nos llevaron a ver un tesoro arquitectónico e histórico junto al Alto Atlas.

Pintura de azhafrán, té y azucar | María Antonieta García R.
Pintura de azhafrán, té y azucar | María Antonieta García R.

Es una ciudad de arcilla y piedra, con murallas, torres y kasbahs, conjuntos arquitectónicos con torres usados por los bereberes para defenderse de los ataques y robos de cosechas y palmerales, principalmente por la guerra de clanes. La vegetación es escasa pero se ven palmeras, higueras, almendros y árboles de fruta (naranja, limón y manzana). Su posición es estratégica, pues está justo frente a la montaña de cien metros de altura (resguarda a sus habitantes de vientos helados). Está rodeada por torres de adobe con un estilo que parece medieval. No se sabe con certeza su datación pero se asume que es de siglo XI y se protegió desde 1953 por su inigualable belleza. Tenía una zona pública y una privada, en la primera se encuentran la plaza, la mezquita y la escuela coránica o madraza. En la segunda están las casas, algunas sencillas y otras lujosas.

Aït Ben Haddou desde la cima | María Antonieta García R.
Aït Ben Haddou desde la cima | María Antonieta García R.

En la cima de la montaña está la fortaleza. Predomina el color rojo por el material usado en la construcción y combina perfectamente con los colores del Alto Atlas que se ven desde de allí. Por eso dicen que la ciudad se hizo poderosa en la época de las caravanas comerciales que tenían que cruzar el Atlas. El patrimonio para los bereberes, además de ciudades como ésta, son la música y la tradición oral. Y por qué no decirlo, el arte del comercio. Este pueblo es muy visitado y por eso cuenta con muchas tiendas turísticas en donde se venden artesanías marroquíes como lozas, herramientas de hierro, telas, lana, vidrio, joyas y fósiles. Cabe aclarar que no sólo es un punto ideal para encontrar tesoros artesanales, sino que será difícil o casi imposible sacar provecho de la negociación. Tienen siglos de tradición y son expertos en la materia.

Calles y comercio de Aït Ben Haddou | María Antonieta García R.
Calles y comercio de Aït Ben Haddou | María Antonieta García R.

Sus pobladores, orgullosos de ser bereberes, viven del comercio, la agricultura, el pastoreo y trabajan como extras cuando hay filmaciones. Se caracterizan por tener una visión muy purista del Islam y son muy amables y serviciales, expertos en atención al turista. También en decir piropos a las mujeres, lo que resulta muy incómodo. Aun así, con su ingenio seguramente sacan más de una sonrisa, como les pasó a las 6 Veletas.

Aït Ben Haddou es un viaje al pasado, es allí donde uno se siente en medio de un cuento de las mil y una noches. El imaginario se alimenta con sus callejones de luz y sombra, con sus gentes vestidas como lo hicieron sus ancestros. Si se quiere tener una experiencia inolvidable en uno de los lugares más bellos del planeta por su arquitectura y paisaje, se deberá pasar por Aït Ben Haddou antes de ir al espectacular Valle del Dades. A este último llegamos gracias a Group Xaluca tras un viaje terrestre siguiendo la ruta de las mil kasbahs desde la ciudad de Oarzazate.

Kasbah de Aït Ben Haddou | María Antonieta García R.
Kasbah de Aït Ben Haddou | María Antonieta García R.
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