Nabucco Tiramisu: Francesco Ferruzzi y “el arte de hacer”

Mar y montaña. Carne y pescado. Dieta mediterránea. Alimentación ecológica. Libre de gluten. Con o sin lactosa. Veganismo. Vegetarianismo. Y toda la variedad cultural que podamos imaginar. Mucho más allá de su emblemático pa amb tomàquet, Barcelona es un paraíso para los amantes de la comida, y siendo la cuna de más siete mil bares y restaurantes, el abanico de posibilidades es incalculable.

Adentrarse en la gastronomía mediterránea es un deber. Cataluña representa a la perfección esta cocina caracterizada por productos frescos marcados por el buen clima y una forma de cocina lenta. Y como ciudad de vanguardia, en Barcelona la gastronomía no deja de evolucionar, reinventándose en nuevos sabores y sensaciones que buscan un valor experiencial.

Pero no sería representativo hablar de la gastronomía en Barcelona sin hacer referencia a la multiculturalidad que habita en ella. Vietnamitas, mexicanos, griegos, turcos, italianos, indios, neoyorkinos, senegaleses, cubanos. La variedad es infinita y nos hace preguntarnos qué tendrá Barcelona para reunir a tantísimas personas que dejan atrás sus orígenes para traernos un bocado de su cultura. Éste es el punto de partida de todas las historias, y la de Ferruzzi no es una excepción.

La historia de Ferruzzi

El italiano Francesco Ferruzzi es padre de Nabucco Tiramisu, una cafetería en el epicentro del barrio de Gracia que desprende un encanto especial gracias a su olor a canela y café tostado, sus estanterías llenas de libros y el cuidado que se percibe en cada elaboración.

img_9819
Francesco Ferruzzi en Nabucco Tiramisu | Joseba Urrutikoetxea

Siendo propietario y cocinero de la cafetería, Ferruzzi es uno de los valientes que decidió apostar por Barcelona: hace cuatro años dejó su hogar en la Toscana para crear una cafetería artesana en plena ciudad condal. Según nos cuenta, esta idea surgía mientras conversaba con un amigo que vivía en la ciudad y le animaba a lanzar su negocio fomentando la materia prima y la calidad. Desde entonces, Nabucco Tiramisu se recrea en la elaboración artesanal de sus desayunos, comidas y meriendas a partir de productos naturales y ecológicos, muchos de procedencia italiana.

La pasión de Ferruzzi por la gastronomía viene inspirada por su padre, sommelier italiano que adoraba catar vinos y maridarlos con exquisiteces. Tanto le transmitió a su hijo el deleite por la viticultura y los alimentos de la tierra, que aún siendo estudiante de Filosofía, Ferruzzi ya elaboraba su propio vino en la Toscana. Y aunque por aquel entonces andaba centrado en sus estudios, aquellos eran sus primeros pasos en el mundo de la gastronomía. Poco después de terminar la carrera de Filosofía, Ferruzzi se animaba a abrir su primer restaurante, seguido posteriormente de un hotel rural.

Elaboración artesanal como filosofía

Tras décadas de experiencia a sus espaldas, Ferruzzi sabía que Nabucco Tiramisu destacaría entre el resto de cafeterías italianas de Barcelona -y, especialmente de las del barrio de Grácia-, por su proceso artesanal, y como asegura orgulloso, “lo hacemos todo nosotros: intentamos elaborar todos lo que ofrecemos”. Como buen amante de lo auténtico, nos cuenta que todas las recetas son propias y cada ingrediente va “del huerto a la cocina”. Así, trae de su mano la comida típica italiana, ofreciendo al público la oportunidad de saborear lo que podría cocinar cualquier abuela de su tierra, tratando de cuidar al máximo cada comida y aportándole, además, un pequeño toque de belleza en un ambiente único.

img_9831
Elaboración en la cocina | Joseba Urrutikoetxea

Algo clave para el negocio es el contacto tanto con proveedores italianos como catalanes, pues asegura que en la ciudad se consiguen productos de muy buena calidad, especialmente la fruta y la verdura. Además, Nabucco Tiramisu ofrece productos veganos y sin gluten.

dsc02612_
Entrada de Nabucco Tiramisu | Mercedes Parrilla

Ferruzzi nos revela sus debilidades para tres momentos del día. Un menú para enloquecer a las papilas gustativas con sabores auténticos que potencian lo natural:

“Para el desayuno recomiendo la tarta de la abuela. Tiene crema de limón, es decir, crema pastelera, y dentro lleva frutos rojos: arándanos, fresas y, a veces, frambuesas. Para acompañarla, un café o el zumo clásico I: jengibre, (mucho jengibre), zanahoria y naranja, una mezcla perfecta para la mañana por su vitamina C”. Para la comida destaca una ensalada de quinoa con aguacate, un plato que según declara, está lleno de proteínas y es fácil de digerir, y una quiche de calabacín y ricota o de calabaza. Para la merienda-cena recomienda probar la pizza, pues “es muy esponjosa, muy buena, se tuesta por abajo y se queda muy tierna en el medio”.

dsc02591_
Menús de mediodía | Mercedes Parrilla

Sus clientes italianos admiten que comen como les gustaría hacerlo en casa y felicitan al chef porque prefieren sus tartas a las de cualquier pastelería o panadería, siendo bocados que trasladan al centro de Roma o a cualquier parte de la Toscana. Pero como bien confiesa Ferruzzi, no todo iba a ser de inspiración italiana, sino que también hay que hacer una adaptación a las costumbres catalanas. “Hemos incluido las tostadas y el pan amb tomaquet a nuestro menú. En Italia, ¡eso no existe!”.

Un ambiente especialmente inspirador

Sin embargo, lo primero que nos impresionó de Nabucco Tiramisu no fueron sus majestuosas tartas ni la pinta de aquellas quiches recién horneadas. Ni siquiera la espuma perfecta de los cappucinos o la mezcla del olor a canela y café. Lo que realmente nos cautivó fue el ambiente que se respira. Nunca faltan mesas de personas leyendo, trabajando o escribiendo, y es que esta cafetería ofrece un valor experiencial e intangible como ninguna más lo hace. Nabucco Tiramisu es inspiración y tranquilidad con un toque familiar que da la posibilidad de sentirse tan cómodo como en el salón de casa, pero mejor. Esta atmósfera se debe a que Ferruzzi es amante del arte y la filosofía, algo que se nota nada más entrar por la puerta. La selección de la música ajusta su ritmo según las franjas horarias, cada espacio está decorado de forma creativa, hay un área para la venta de productos italianos como pastas, especias, café o chocolate, y también podemos encontrar un rinconcito para la literatura. Ferruzzi asegura que una de sus máximas es “crear un sitio con un ambiente acogedor”, algo que validan todas las personas que acuden en compañía de una libreta en blanco o de su ordenador.

IMG_9839.jpg
Una tarde cualquiera en Nabucco | Joseba Urrutikoetxea

Ferruzzi sonríe cuando le preguntamos que por qué Barcelona:

Por la gente. Es una ciudad cosmopolita con mucha gente de toda España y me atrevo a decir que de todo el mundo. Muchas personas se mudan aquí por su clima y porque es una ciudad bastante receptiva y con ganas de crecer y abrirse al mundo”. Además, reconoce que siente debilidad por su ubicación, la plaza de la Vila de Gràcia. “Este es un sitio estratégico que me gusta mucho porque es un barrio que tiene su propia vida. Aún conserva un trato suyo, artesanal, y a mí me gusta porque nosotros también somos artesanos”.

Desde que Nabucco Tiramisu abrió, las demás cafeterías y restaurantes de la zona han optado por seguir su modus operandi al ver que la gente del barrio se sumaba a la elaboración artesanal.

“Mucha gente del barrio viene a tomar el café aquí y las otras cafeterías de la plaza han aumentado el nivel de su calidad. A mí esto me gusta mucho, si todos trabajamos esforzándonos por mejorar, al final logramos que la calidad exista. De este modo me exijo cada día más en lo mío, en el arte de hacer”.

Para Ferruzzi y su familia no ha sido fácil dejar atrás su hotel rural en la Toscana ni cambiar la vida en el campo por la ciudad, y mientras charlamos, se muestra pensativo y confiesa que aún no sabe si su decisión ha sido acertada, pero afirma que la cafetería va muy bien y los clientes aprecian la calidad que se ofrece. Y eso, a él, le hace feliz. Nos despedimos sabiendo que, de momento, este filósofo, cocinero, artista y artesano seguirá dedicándose en cuerpo y alma a su rincón en el número 8 de la Plaça de la Vila de Gràcia, ofreciéndonos una elaboración y un ambiente únicos y desarrollándose día a día en “el arte de hacer”.

img_9837
Ferruzzi nos sonríe | Joseba Urrutikoetxea
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s