Isasi-Isasmendi: Un hombre afortunado

El reconocido director de la película “Tierra de Todos”, proyectada en la inauguración del Festival de Cine de Picurt como homenaje a una carrera profesional excepcional, se brindó por completo en una extensa y distendida entrevista. 

Antonio Isasi-Isasmendi en el hotel Nice | Diego Fina

Existe mucha gente que es estrella y otra que parece que tiene una buena estrella que le acompaña. El director de cine Antonio Isasi-Isasmendi pertenece a ambos grupos. No sólo hace falta ser una persona brillante para lograr una carrera tan prestigiosa siendo autodidacta; las circunstancias de la vida y las personas que rodean a la persona ayudan a formar carreras tan exitosas como las de Isasi-Isasmendi. “He tenido una vida maravillosa, he sido una persona muy afortunada. También he tenido desgracias como todo el mundo, pero lo que ha sido mi carrera profesional y humana ha sido ejemplar y riquísima”.

En su caso, fue su madre quien le dio el primer empujón para entrar al mundo que lo llevaría a su destino: ella tenía unos amigos que trabajaban haciendo montajes de sonido y lentamente fue introduciéndolo en aquel mundo. Como él mismo lo cuenta, “pasé de ser el niño que vendía bombones a ser el niño de los recados, de allí a trabajar en montaje directo y me convertí en pocos años en el mejor montajista de España. Me abrió muchas puertas, conocí mucha gente que luego me ayudó”. Desarrollando sus habilidades, trabajando con sus manos, terminó como uno de los más importantes montadores de películas del cine español y empezó su interés por dedicarse a contar historias. Terminó siendo, sin esperarlo, uno de los mejores directores de España. “Me contrataron como montador en ‘Once pares de botas’, me compré una cámara y dos rollos de película, rodé un documental y gané el premio Ciudad de Barcelona. Un día pensé, si he ganado un premio con una película con dos rollos, puedo escribir y hacer una de cuatro, así que la rodé con amigos de mi mujer y sin pagar un duro. Los de ‘Once pares de botas’ la vieron, me dieron los dos rollos que me hacían falta para terminarla y me animaron a seguir trabajando. La pude estrenar en el Coliseo de Barcelona y ahí descubrí que el cine era lo mío. Fui prosperando, aprendiendo.”

Su vida profesional desde aquel momento sólo parece un ascenso a una montaña, lleno de retos y aprendizajes. Una vida rica y satisfactoria en la que fue determinante contar con las personas indicadas en el momento adecuado. Respecto al camino recorrido para llegar a ello, Isasi-Isasmendi sostiene que lo logró  por dedicación: “No me di cuenta. Quería prosperar, dar un paso adelante. El paso más grande de mi vida fue el montaje, llegué a lo máximo que pude imaginar”. Esto demuestra cómo varios factores coinciden a la hora de formar una figura en la historia.

Tierra de todos, una película de postguerra

En la inauguración del Festival de Cine de Picurt de este año, se le hizo un sentido homenaje proyectando su película “Tierra de todos” en el cinema de Guiu de la Seu d’Urgell. Él se mostró emocionado ante el reconocimiento, asegurando que se trata de su película más querida ya que le costó muchas dificultades para lograr convertirse en una de sus obras maestras, la misma que le abriría puertas a nivel internacional: “Es una película en donde puse mi vida”. Una filme lleno de anécdotas, de esas que tal vez por la tecnología ya no se dan. “A esta película la quiero mucho, fue complicadísima. Todo cine, todas las películas tienen mil anécdotas, pero esta tiene unas muy personales y especiales. Sobre todo por la época, debía pedir permiso para rodar una película, te hacían enviar el guión y te devolvían el cartón de censura respondiendo si la podías rodar o no y qué quitar. Con esta película, ya tenía el permiso, los contratos para empezar, el alojamiento, el equipo. Tenía todo, pero no había película para filmar. Me fui a París, en donde compré metros de rollos de película, se enviaron a Andorra y desde ahí lo trajimos escondido de la Aduana. Escondimos de a poco rollos entre medias de nylon y otros productos para disimular y justo al pasar por la aduana bajábamos el asiento para que no lo notaran”.

Otra de las anécdotas la contó al público durante el acto inaugural del Festival de Picurt, está cargada de humor y retrata bien las dificultades que se podían presentar en ese tiempo tan complejo en donde incluso aprovecharon las salidas de tropas y maniobras aéreas reales para filmar a escondidas y así a recrear las escenas de guerra. “Los fusiles estaban estropeados, parecían de museo, pero el fusil ametrallador era real y me lo prestaron para ciertas escenas con la condición que debía ir un policía con él para cuidarlo, así que el cuidador del fusil alegremente compartió de cada comida con nosotros. La historia además me gustaba mucho, es una historia que empieza con la lluvia y acaba con ella. Además me pagaron en Alemania para dirigir una película gracias a Tierra de todos, la llevo en mi corazón. Pude hacer muchas más películas y gracias a que la dieron en todas partes, le di la vuelta al mundo”, sostuvo el director.

Esta película cambió su vida radicalmente y es muy importante para la historia del cine español. Trata sobre la relación entre dos enemigos de bandos militares encontrados que terminan reconociéndose como seres humanos. En relación a la intención de exorcizar la guerra a través de la película, sostiene que él es “un niño de la guerra”.  “Perdí a mi padre ahí, a los diez años, no teníamos nada. El cine me ayudó, pues padecí mucha hambre, mi madre me enseñó a vivir, no tuve ni oportunidad de ir al colegio, sufrí mucho los efectos de la guerra. En la postguerra se apoyó mucho el cine, se daban muchas subvenciones, cuando terminabas una película te daban una clasificación, según eso te daban más dinero. Además obligaban a que en los cines que se pasaban películas extranjeras, un día se presentara una película española y así obligaban a que productoras, por ejemplo americanas, compraran películas españolas para poder seguir proyectando. Para la sociedad también esto fue muy importante, había un interés nacional y muchas reforzaban un sentido político. Aunque todos estábamos supeditados a los organismos y fuimos censurados, se ayudó mucho a que se desarrollara bastante la industria”. Esta película estará siempre vigente dado a su relevancia histórica, lamentablemente las guerras siguen existiendo pero el sentimiento humano es actual. Las desgracias que trae y los cuestionamientos morales y emocionales continúan siendo los mismos que viven los protagonistas de esta historia. No queda más que recomendarla, es una importante referencia: cuando existe una guerra todos los bandos sufren por igual, todos son espejos del otro, haría falta verlo y sentirlo de antemano para evitar el enfrentamiento y evitar así destruirnos cuando la tierra realmente, es de todos.

Antonio Isasi-Isasmendi en el hotel Nice | Diego Fina

Medalla a una vida de aventura

Antonio Isasi-Isasmendi posee innumerables premios y medallas de honor. No le gusta presumir, pero reconoce que todos esos reconocimientos le han dado satisfacción personal, aunque nada como los estudios de cine de Barcelona que llevan funcionando 35 años: “A pesar que los estudios de cine han desaparecido prácticamente, este sigue funcionando. He sido muy afortunado.” Sin embargo, sus logros profesionales no son lo que más lo llena en este momento de su vida. La vejez trajo otros intereses más simples junto al sentimiento de satisfacción por una vida bien vivida, aficionado a los barcos, las motos y los coches, e incluso tiene varias “heridas de guerra” por un accidente en moto. Pasó del cine a la literatura y es admirable su inteligencia y lucidez. “Ya no veo cine, me he vuelto un filósofo, he perdido la afición a leer y al cine, ya leí bastante en mi vida. Tengo a mis amigos y me gusta mucho estar con ellos. Cada vez salgo menos, antes viajaba mucho, las piernas y la cabeza cojean. ¿Sabes lo que me interesa? el mar, ver el horizonte. Me hago una pregunta continua, ¿qué es la vida?”.

Durante la entrevista en el Hotel Nice | Diego FinaIsasi-Isasmendi ha tenido una vida intensa, aventurera y respecto al viaje dice que ha hecho muchos y no se cansa, pues le parece maravilloso conocer y recorrer el mundo. De hecho, durante el Festival de Picurt aprovechó para visitar la bien conocida por él, Andorra: “Desde hacía muchísimo tiempo no disfrutaba tanto como ayer lo hice viendo el paisaje, soy de ascendencia vasca, que es muy bonito, pero ayer fui a un lugar que conocía. Iba a Andorra de joven con mis amigos, a comprar cosas que no había en Barcelona, pero ayer me he quedado asombrado. Disfruté viendo las montañas, viendo las alfombras de las nieves, la naturaleza, disfruté como cuando descubrí Ibiza. Siempre me ha gustado mucho viajar”. Muchos envidiarían su vida, en la que catorce películas (el asegura que son pocas) lo llevaron a conocer el mundo. Como él mismo cuenta, conoció América, las Malvinas, el estrecho de Magallanes, Rusia de arriba abajo, Estonia, Letonia, África, Chile o Grecia, entre otros países.

“Todo… he conocido todo”, dice a tiempo que elige a su actual residencia, Ibiza, como un lugar imperdible para visitar. Un sueño hecho realidad, considerando que siempre quiso regresar al lugar donde vivió hace 84 años. “Ibiza es un paraíso, ese está estropeando un poco pero aún es maravilloso, las salinas por ejemplo. Me compré una parcela, tengo una casa, un despacho con una vista muy mona. Es fantástico vivir allí. Tenía un barco que vendí el año pasado y salía muchísimo en él, un barco precioso, me encantaba ir a Gibraltar y Córcega, estuve varias veces a punto de caerme, pero no me detuvo nada. ¿Te he dicho que he sido una persona muy afortunada?”. No se cansa de decirlo, la fortuna lo abrazó desde siempre, incluso en la dificultad y tal vez por eso tiene un corazón que ha resistido la muerte de dos de las mujeres que amó y cuatro bypass. Se nota que es un hombre dulce, quien en la sonrisa transmite experiencia y dicha, lo que confirma con una reflexión final: “Estoy cerca de los 90, fíjate que maravilla de vida. Se me murió una maravillosa mujer, después otra, tengo mi familia, me encuentro bien, me canso mucho pero aún tengo la cabeza bastante bien. Viajo mucho. Escribo, me hacen homenajes. Me corté la coleta y estoy en Ibiza. ¿Te he dicho ya que he sido una persona muy afortunada? ¡Hay que trabajar! Hay que trabajar contentos”.

Texto: María Antonieta García.

Entrevista: María Antonieta García, Anna Barrera y Diego Fina.

Proyección de la película Tierra de todos durante la inauguración del Festival de Picurt | María Antonieta García
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