Sobre Periodismo de viajes

Escepticismo y fascinación es la mezcla más frecuente que encontramos al compartir nuestra decisión de especializarnos en periodismo de viajes. “¿Y qué es eso realmente?” “¿Es lo mismo que el periodismo turístico?” “Eso que vas a hacer suena interesante, pero… ¿realmente existe?”

Ésta sería una benévola representación de las preguntas con las que nos encontramos, y comenzamos a asumir que citar como ejemplo a la revista National Geographic no es un recurso que podamos usar eternamente. Por ello, respiremos profundo e intentemos comenzar por lo más sencillo: sí, el periodismo de viajes existe; y no, no es lo mismo que el periodismo turístico, (o al menos, no debería serlo). Si bien, el segundo podría ser una parte del primero, normalmente la más comercial. En plena revolución de la información y las tecnologías, donde la comunicación desafía todo tipo de límites, ¿cómo definir exactamente el periodismo de viajes y demostrar su existencia?

Hace unos días contábamos con la presencia del profesor y periodista Mariano Belenguer. Con una tesis de periodismo de viajes a sus espaldas y siendo uno de los primeros formadores del ámbito, en los primeros cinco minutos de su presentación entendíamos que estábamos ante una figura clave para el lío de conceptos que hasta nosotros mismos teníamos.

El discurso era claro: el periodismo de viajes es una especialización dentro del ámbito, tal como podría ser el periodismo político, social o internacional. Sin embargo, no debe confundirse con un género, ni asociarse a ninguno en particular. Si antiguamente la crónica de viajes y el reportaje reinaban la disciplina, la actual digitalización nos lleva a la desvirtualización del contenido: nadie sabe con exactitud a qué género corresponde un post, nos encontramos nuevas fórmulas y plataformas y cada vez es más difícil establecer límites entre formatos. ¿Influye la era de la comunicación también en el contenido? Parece que sí: cualquier blog de viajes no es periodismo de viajes, al igual que un reportaje o crónica no lo será como tal si se centra en una experiencia anecdótica propia y no en una actuación como altavoz, haciendo a la historia protagonista.

Es importante señalar también que el periodismo de viajes es una especialidad relacionada con una gran cantidad de temas: naturaleza, sociología, etnografía, medio ambiente, geografía… Llegando a veces a “con-fundirse” con la divulgación científica, un campo que, según el periodista, está injustamente asociado a ciertas connotaciones negativas —que levante la mano quien no haya prejuzgado lo científico alguna vez como aburrido y abrupto— y a través del periodismo de viajes encuentra una herramienta para llegar al lector, pues comparten una interesante parcela temática en la cual ambas son enriquecidas.

Acorde a las reflexiones de Jaume Peris Planes sobre viajes, experiencia y narración, se pone de manifiesto que nuestra sociedad ha perdido la capacidad narrativa como consecuencia del exceso de información que encontramos hoy en día. Este suceso es paralelo a la conversión de viajeros en turistas, quienes se limitarán a desplazarse y acumular pruebas de su presencia en un lugar extraño, sin dejarse tocar por lo esencial de este; véase el turista no-me-separo-de-mi-pulserita-azul-todo-incluido-aunque-esté-en-México-ni-mucho-menos-de-mi-mojito. Los viajeros, por el contrario, tratarían de tener el máximo contacto posible con la cultura en busca de una transformación, un cambio en su propia manera de percibir la realidad. El gran Che Guevara no se habría convertido en la figura revolucionaria que todos conocemos si no hubiera experimentado un viaje en motocicleta por Latinoamérica que le hizo cambiar radicalmente sus ideas. (Para saber más sobre su transformación y recorrido recomendamos el film Diarios de Motocicleta, basado en sus propias notas de viaje).

Viajar no se trata, por tanto, de que el sujeto adquiera un saber, sino de que independientemente de los nuevos conocimientos, la persona que viaje sufra un cambio, apareciendo en ella elementos que antes no existían. Partiendo de esta experiencia tendremos capacidad narrativa y podremos hacer periodismo de viajes, transmitiendo nuestras vivencias para hacer viajar—aunque sea virtualmente— y contar una realidad.

Para nosotros, la misión del periodista de viajes es dar voz a las culturas y lugares. Hacernos imaginar, aprender, e incluso viajar sin mover los pies. Denunciar y exigir responsabilidades ante injusticias, remover conciencias. Provocar. Desafiar al lector, causar un impacto, y en el mejor de los casos, una respuesta. Algunos dicen que el periodismo de viajes no existe; otros afirman que sí. Somos de los segundos. Y creemos que, a veces, puede ayudar a cambiar el mundo.

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. Javi* dice:

    Gran artículo en el que no sólo se explica a la perfección en qué consiste el periodismo de viajes, sino que se tienta al lector a viajar! Enhorabuena a las “seis veletas” que forman este equipo por el trabajo que están realizando!!

    Me gusta

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